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Milán, barrio de Lorenteggio. En la primavera
de 1970 aparecen pasquines firmados por las Brigadas Rojas.
Vienen acompañados del diseño de una estrella asimétrica de
cinco puntas. Ha nacido un proyecto de guerra civil, pero la
opinión pública no se da cuenta. El Estado mismo lo
infravalora. No se alarma ni siquiera en la última semana de
agosto cuando, en el interior del establecimiento
Sit-Siemens de Plaza Zavattari, en Milán, se recibe un
paquete de circulares. El testo, el cual hace referencia
sobretodo a la situación de la empresa, contiene duros
insultos a “dirigentes bastardos” y a “jefes de oficina
ladrones” a los que –así escrito- poner fuera de juego. Pero
aquella sigla Br es desconocida para la dirección de la
fábrica y mucho más no saben ni siquiera los cuerpos de
seguridad de Milán.
17 de septiembre de 1970, calle Moretto de Brescia, una
tranquila calle residencial del barrio Cittá Studi. Hora
20:30. Dos bidones de gasolina explotan frente a la casa de
Giuseppe Leoni, director central de personal de Sit-Siemens.
En la puerta del garaje la pintada:
Brigadas Rojas.
Es la primera acción considerada de castigo
de las Brigadas Rojas en consonancia con el eslogan “golpear
a uno para educar a cien”. Pero las indagaciones destacan
que se trata de un acto vandálico, y que la reivindicación
es solamente una distracción.
Sergio
Zavoli, "La notte della Repubblica" |